Para empezar, ¿a qué nos referimos con «salvaje y natural»?
Aunque en una primera lectura podamos imaginarnos a una versión femenina de Tarzán, «salvaje y natural», no es tanto una cuestión de modales o costumbres, sino más bien de una forma de expresar y resonar desde lo más íntimo de tu persona.
Está claro que muchos aplauden la osadía ajena, pero pocos se atreven a tenerla cerca. Ser natural, curiosamente, puede ser osado en un mundo donde se enseña a construir una personalidad —o personaje— en vez de permitirla emerger desde lo innato de cada una.
Ser salvaje y natural, en ciertos casos, irrumpe con la percepción humana acostumbrada a clasificar y encasillar lo que observa para construir su realidad y sentirse segura. En esos momentos, surgen interrogantes: ¿Esto qué es? Pero… ¿Cómo debo comportarme? ¿Qué quiere? Pero.. ¿no quiere nada de mí?… ¿Qué hago…?» ¡BOOM! un bug en toda regla.
Esto, en el caso concreto de las relaciones íntimas, puede provocar que algunos hombres —desconectados de su lado salvaje— salgan huyendo, o en el mejor de los casos, queden obnubilados…
Si eres una mujer así, o estás en el camino de autoconocerte, es muy probable que conectes cada día un poco más con ese lado natural y salvaje que habita en ti.
Este lado animal-humano que es sensato, equilibrado, presente y conectado con el mundo real de las cosas materiales: el aquí y el ahora. Lo manual y tangible, lo etéreo en términos de sensaciones y no de ilusiones superficiales… etcétera.
Y en esta conexión, es posible que desees encontrar un hombre o mujer —o varios hombres o mujeres, dependiendo de tu modelo de relación— que vibren en la misma sintonía. Independientemente, del para qué los busques, ya no podrás estar en otro lugar en donde no amen tu salvaje y natural.
Bienvenida al Club 😉
Sofía Beyond
Autora & Guía
